21 de marzo: Día de los Glaciares. Cuidarlos es proteger la biodiversidad global
Muchas veces pensamos en los glaciares o criosfera como grandes masas de hielo o como paisajes imponentes para visitar. Sin embargo, cumplen un papel mucho más importante: son el andamiaje térmico del planeta, ayudan a regular el clima y sostienen la vida de muchas especies.
¿Sabías que los glaciares y el hielo marino funcionan como la base sobre la que viven muchas especies del ecosistema antártico?
Un ejemplo muy claro es el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri), que es una especie que depende directamente del hielo para reproducirse.
A diferencia de otros, el emperador necesita el hielo fijo (fast ice), que es la capa que está pegada a la costa, durante un ciclo de aproximadamente nueve meses para la reproducción y cría de sus polluelos. Si el hielo se rompe antes de tiempo o se derrite por el aumento de la temperatura, las colonias pierden el lugar donde reproducirse. Además, las crías todavía no tienen plumaje impermeable, por lo que si caen al agua pueden morir. Por eso, la estabilidad del hielo es fundamental para la supervivencia de esta especie.
A su vez, los glaciares ejercen una función vital como reguladores de los océanos. Cuando se derriten liberan grandes cantidades de agua dulce que modifican la salinidad y la temperatura del mar. Estos cambios pueden afectar a organismos muy pequeños, como el fitoplancton y el krill antártico.
Aunque son diminutos, estos organismos sostienen gran parte de la vida marina: el krill es el alimento principal de la ballena franca austral (Eubalaena australis) y también forma parte de la dieta de focas, lobos marinos (Otaria flavescens) y muchas aves marinas. Si estas especies disminuyen, toda la cadena alimentaria del ecosistema antártico se ve afectada.
La influencia de los glaciares no se limita a los polos. En las montañas, el deshielo alimenta ríos, humedales y arroyos que sostienen una gran diversidad de vida.
En la cordillera de los Andes, por ejemplo, la ranita del pehuenche vive en pequeños arroyos de agua muy fría que se forman a partir del deshielo de la montaña. Si estos ambientes cambian o desaparecen, esta especie pierde su hábitat.
Otro habitante emblemático de estos paisajes es el cóndor andino (Vultur gryphus), que vive en ecosistemas de alta montaña donde los glaciares ayudan a regular el agua, el clima y los ambientes naturales de la cordillera. Si la superficie de los glaciares disminuye, también lo hacen los herbívoros de los que se alimenta el cóndor, que además utiliza las corrientes de aire helado para volar grandes distancias sin aletear.
Cuidar los glaciares significa proteger a las especies que dependen de ellos y a los ecosistemas que hacen posible la vida en muchas regiones del planeta. Por eso, al perder glaciares no solo desaparecen paisajes de hielo. También se debilita una parte fundamental del sistema natural que mantiene la vida en equilibrio.
En la casa común, todos nos intervinculamos y dependemos de manera sistémica y global, ¿lo habías pensado?
Conversá con tus estudiantes acerca de estos interesantes temas utilizando como disparador los cubos de realidad aumentada de especies en peligro de extinción que habitan la zona de glaciares y ambientes periglaciares.